San Francisco del Puerto

Ubicación: Calle Cerrito esquina Solís, Ciudad Vieja.
Montevideo – Uruguay.
Proyecto ejecutivo de restauración y re-funcionalización de todo el edificio. Dirección de obra de las distintas etapas, realizadas desde el año 2008 hasta el 2014.

Desde el año 2007 nuestro estudio tomó el compromiso de sacar adelante la restauración de este monumento histórico, conscientes de que se trataba de una de las arquitecturas más significativas de la Ciudad Vieja. Con la formación de la Fundación Cultural San Francisco del Puerto, promotora de actividades culturales al servicio del turismo y de la ciudad, se proyectaron salas de exposición, talleres, y servicios, donde los espacios y elementos constructivos del edificio son los protagonistas.
Durante el proceso de obras, que hoy sigue en ejecución, se realizaron variados conciertos y actividades. El espacio principal abrió sus puertas para la 1º Bienal de Montevideo en el año 2012.
Las primeras etapas de restauración han sido duras, y consistieron en evitar los daños producidos por las entradas de humedad, por cubiertas y azoteas. La pérdida de revoques nos llevó a encarar una reconstrucción de los paramentos exteriores, que se vienen realizando por etapas. La fachada principal quedó terminada e iluminada en el año 2011. Posteriormente se ha continuado con la restauración sobre la calle Solís.

El inventario realizado de los objetos de valor patrimonial nos dio la medida de la trascendencia de esta edificación para nuestra ciudad. Cada escultura, pintura o vitral, contienen jugosas anécdotas de nuestro pasado, que se hacen presentes con su expresividad artística. Nunca pensamos que esta obra tan abandonada de la consideración pública, atesorara tantos secretos estimulantes para el futuro.

Nuestro estudio fue seleccionado para realizar en el año 2011 un proyecto ejecutivo de restauración de toda la envolvente de este magnífico edificio. El tomar contacto con sus detalles constructivos y artísticos, que van desde el perfecto encuentro de las cornisas, donde la vista no llega desde la calle, pasando por los acoples milimétricos de las columnas, hasta los trabajados capiteles emulando los templos de la antigua Grecia, nos permitió disfrutar del encanto de su excepcional calidad constructiva, que es hoy todo un símbolo de la institución bancaria. El magno espacio central albergó en el año 2012 la 1º BIENAL de MONTEVIDEO, el Gran Sur.

Historia
La actual Iglesia de San Francisco reemplazó al antiguo templo, ubicado en la esquina de Piedras y Zabala, que fuera el primer edificio religioso de Montevideo, levantado por los jesuitas en 1724 y traspasado a los franciscanos en 1740.
En 1864, como consecuencia del ruinoso estado de la antigua iglesia de los padres Franciscanos, se llamó al primer concurso público de arquitectura de nuestro país, para la construcción del nuevo templo católico. El arquitecto Víctor Rabú, que obtuvo el primer premio, planteó un proyecto con tres naves, crucero y ábside semicircular sin deambulatorio. Las naves laterales poseen cuatro capillas insertadas entre los contrafuertes.
En 1895 se terminó la torre, ubicada en el eje compositivo, cuyas cinco campanas dejaron huella en el paisaje sonoro, al tiempo que su perfil característico permite su identificación desde diversos lugares. En el mismo año, se habilitó la cripta del Señor de la Paciencia, muy vinculada a la vida religiosa de aquella época. El campanario de la Iglesia de San Francisco de Asís fue un referente singular desde el punto de vista urbano, ya que, en su momento, esa torre sobre el atrio, con la aguja elevada, era el punto más alto de la ciudad.

Constituye una obra altamente significativa del eclecticismo historicista, desarrollado en la arquitectura nacional entre el último tercio del siglo XIX y la primera década del XX. Es ecléctica en sí misma, en tanto combina en una composición unitaria elementos seleccionados de diversos estilos del pasado. Su inspiración clásica grecorromana, observable en ciertos medios expresivos como los entablamentos denticulados, se incorpora a una concepción general de carácter medieval, apreciable en los arbotantes, contrafuertes, gran rosetón, ventanas agrupadas de dos y de a tres de influencia gótica y en el campanario de impronta románica.